Esta es otra de las acuarelas que conservo con cariño. Corresponde a un viaje que hice con mi mujer por tierras asturianas, y es un rincón del que no recuerdo su nombre. Era un pequeño puerto-refugio en baja mar y ví allí esta barca, recostada sobre la arena/lodo, plácida, sin nada que contar, tan sólo esperar. Aquel rincón tenía dos lecturas según el ánimo de quien lo mirase: podría ser un solitario, desolado, desangelado, frío lugar en el que no había más que unas rocas , alguna piedra, la barca sola y al fondo el mar. O podría convertirse en un lugar apacible, tranquilo, con una barca descansando, esperando el mar, transmitiendo sosiego, serenidad.
No me costó mucho encontrar el enfoque adecuado y de inmediato lo fotografié, pensando en un futuro cuadro, pensando ¿cómo lo haré? De vuelta del viaje, como suele ocurrir, repasé todas las fotografias, Dios mío, casi mil...Y elegí esta barca, era importante para mí. En el estudio preparé los pinceles, busqué el papel, lo fijé en la madera, encajé el dibujo y comencé pensar....los muros de defensa del fondo podrían pesar, hay que hacerlos fluidos, hay que pintarlos no muy oscuros y con blancos para respirar. Se acercan unas rocas , a la izquierda, a la derecha, delante de la barca...haremos suaves las lejanas y con más fuerza las de acá, para dejar en medio la barca, protagonista, lucida de color, amarrada, sin escapar. Con miedo a no conseguirlo, comencé a manchar, pasaba la paletina con poca agua para los blancos dejar y me iba acercando a la barca con miedo a resbalar, a darme la torta sin llegar a acabar. Bajo algunas de las rocas lejanas tracé una línea más oscura para asentarlas, pinté algunos verdes suaves para los musgos, algún rojo óxido para alguna zona calentar y llegando a la barca, cuidado, no la vayas a fastidiar.
Vestí la barca con sus mejores galas, teniendo en cuenta los estragos del mar, no puedes teñirla de colores fuertes que los destiñe el navegar. Así que con un poco de mesura, la adorné, le dí el tono apacible que tenía, la reflejé en un charco bajo ella, en la arena, como fotografía que queda mientras está allí, tranquila, serena.
Con cariño pinté las cuerdas que la sujetaban, dándoles aspecto de serpentinas de fiesta en lugar de ataduras que ligan. Y acercándome al primer plano, unos salientes de rocas, unas texturas en la arena, y......ya está la acuarela.
Me dejé los nervios en ella, pero creo que quedó contenta, por éso esta acuarela está en mi casa, por éso no está a la venta.

Buenos días Enrique,
ResponderEliminarAcabo de entrar en tu blog y me has vuelto a sorprender con otra de tus obras geniales.
Ese color grisáceo de toda la composición con esos toques de verdoso-amarillento de la roca y ese azul, creo cobalto, de la barca con muy pocos colores más, has conseguido impactarme. Supongo debe ser en el Atlantico, porque ese color es característico de esa mar.
Hoy tendré en mi cabeza esta acuarela. Gracias.
Enrique, soy yo otra vez.
ResponderEliminarQué pesado, debes pensar! Pero resulta que me había lanzado al comentario sin haber leído tu texto. Fué una precipitación consecuencia del fuerte impacto que me causó al verlo. Pasé de la lectura.
Ahora ya entiendo mejor lo que has querido expresar en la acuarela.
Curioso el miedo escénico, ese que aparece cuando te encuentras delante del papel blanco: ¿saldrá lo que yo quiero?, ¿fluirán los colores como pienso o irá la obra por su lado?.
ResponderEliminarA ti no te sale nada mal Enrique(cuando así sea dime donde la vas a tirar)
Una gran acuarela que transmite paz y sosiego. Saludos
Muy buena Enrique. Los restregados del fondo de lujo. Hay que saber encontrar la belleza en esos dias llamados tristes del norte, pero sobre todo hay que saber plasmarlo luego en el papel,,,eso si que es lo jodido.
ResponderEliminarEnrique "por decirlo de forma coloquial" vas sobrao, es muy buena. Has conseguido que sintamos la arena fria y humeda en nuestros pies.
ResponderEliminarOlemos el musgo de las rocas.
mis felicitaciones.
jk
Esperando se poso la barca en su refugio donde la memoria inusitada recreaba la escenografia de su pasado, al fondo el mar, mal herida su esperanza, aun así no podrían con ella jamás, pronto subirá la marea, pensó, pronto volverá a embadurnar con la sal de tus deseos, cada centímetro de su espera... Un regalo colgado en la pared, sin derecho a compra, con la frescura de quien te descubre, posado en mis paredes, resucitando los azules que la marea trajo a mis rincones. Un abrazzzusss al despertar de tu mundo...
ResponderEliminarNo sé por dónde empezar, estoy abrumado, por éso gracias a todos, me alegro de que os haya gustado.
ResponderEliminarvestí la barca con sus mejores galas.....
ResponderEliminarEn tu perfíl no figura que te gusta la narración y la poesía!
A partír de ahora voy leer tus comentarios con
con mucha atención, porque vale la pena!
Tu acuarela; "cinco estrellas" como todo lo que subes en tu blog.
Un abrazo
no te conozco mucho porque sigo pocos blogs ahora empiezo a ver vuestras acuarelas me gustan las tuyas, verdes
ResponderEliminarJordi, gracias por tus palabras, espero verta más por aquí para compartir experiencias sobre la acuarela.
ResponderEliminarUn abrazo.