Sí, porque ya se echa de menos, y mucho, los rayos de sol que abrazen nuestra piel, que calienten nuestros pobres huesos, que llenen nuestra de mente de sueños y deseos, que llenen el aire de aromas de verano, de jazmines que perfumen nuestros pasos, y vuelva nuestro corazón a dar brincos, desbocado, inquieto, quemándose en ese calor que lo transforma todo: el cariño y el amor, que con el buen tiempo parecieran despertar de un hipotético invernal letargo.
Y recomenzar mi relación con el mar, nuestros juegos mientras nadamos, juntos, en perfecta simbiosis, mi brazada acompañada de la suave caricia del agua que hace que no me siento sólo, que vaya acompañado allá donde vaya, bueno ahora ya, allá donde llegue que ya no tiene uno años para hazañas natatorias, qué bueno que al menos pueda mantener una mínima distancia, un saberme alejado de la orilla, contemplar desde allí la gente en su alegre algarabía...y mientras...el mar y yo, en perfecta armonía.
Un fuerte abrazo a tod@s.
Subo la melodía "Por el mar de los sueños", de Carlos Cano, de cuyo cante disfruto y mucho.

