Y por fín, la más grande de las que pinté el 23, aunque no excesivamente, 51 x 36 y fué la que regalé a mis anfitriones, quería de algún modo compensarles por la excelente comida que nos ofrecieron y apretar un poco más el lazo de nuestra amistad...ahora ya tienen 4 cuadros míos en su casa.
Creo que hay pocas cosas comparables al gesto de felicidad de una persona cuando le regalas algo que le ilusiona...y del mismo modo ,cuando expongo, siempre hay quien pregunta: "Qué tal las ventas?", y , seguramente por que no vivo de la pintura, a mí lo que más me llena es mostrar mi obra y oir a la gente comentar sobre ella, y si veo que gusta, ésa es quizá la mayor recompensa que recibir por mi trabajo pueda. Sí, de acuerdo, a nadie le amarga un dulce, y si hay venta....¡Miel sobre hojuelas! Faltaría más...no te digo!
Un fuerte abrazo a tod@s.

YO TAMBIEN EN CONTRE, ESTE PRECIOSO REGALO.
ResponderEliminarSALUDOS
Enrique qué bonito regalo, no solo para el que lo recibe sino para todos porque podemos disfrutar de tus buenas obras y de tus palabras. Saludos
ResponderEliminarEncantada de haber encontrado tu blog.Muy bonitas acuarelas.Me ha hecho especial ilusión ver la de la catedral de Santiago,por algo es mi tierra.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con tus palabras.Lo que más nos gusta es ver que nuestros trabajos hacen feliz a alguien.
Felicidades.
que combinación de verdes con azules mas hermosa, saludos
ResponderEliminarMe gusta todos estos otoñales que vas publicando. Tomo nota para que seas un referente. Te felicito
ResponderEliminarBueno Enrique, me alegro de ver que estás animado. Este ciclo, ya ha acabado con varias de tus geniales pinturas... ahora quiero seguir viendo los que vayas haciendo...
ResponderEliminarUn abrazo.
Esdtamos igual de felices que tus anfitriones al poder contemplar tus obras. Un abrazo.
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