
He decidido arriesgarme a ver, leer vuestras críticas por esta acuarela que hoy subo, porque si lo más reciente de mi obra va en otro sentido, mucho más liviano, mucho más sencillo, no hace tanto me encantaban estos temas, de máquinas abandonadas, al peor de los destinos....el óxido.
Y sin embargo, para mí siempre han tenido un enorme atractivo estos elementos móviles, que ahora están comidos por el óxido, pero en su momento más activo, tiraban de vagones, unos de mercancías, otros de viajeros, anunciando su llegada a su paso por pueblos y apeaderos...PFFFF...PFFFF...PFFIIIIIIIIIIIII....chaca,chaca,chaca,chaca....PFFFIIIIII,PFFFFIIIII, je,je, me hace gracia, me recuerda mis tiempos de infancia, cuando iba desde mi casa a ver llegar los trenes a la Estación, ó más divertido aún, al apeadero, que era más intimo.
En Azpeitia existe el museo de la locomotora, y aún hoy dos de ellas hacen un recorrido de 4 kilometros, desde allí a Lasao....si dejais correr la imaginación y cerrais los ojos, podreis ver el negro humo que sale de de su chimenea, alternado por el vapor de los costados.....es un placer viajar ese corto recorrido, sentado en bancos de tablillas de madera barnizada, con adornos de latón dorado, el traqueteo que le permite a uno soñar con los viajes aquellos de tartera y tortilla, bota de vino y botijo, de compartir una hogaza de buen pan con una buena rodaja de chorizo, de pueblo, eh? del mejor, cortada con una de aquellas navajas, enormes, que sólo se utilizaban para aquellos servicios.
Esas viejas máquinas que ahora están muriendo, en manos del óxido, inexorable aliado del tiempo, fueron en su día muy importantes, ya lo creo, y ojalá pudieran hablarnos...la de historias que podrían contarnos. Un consejo: Si alguna vez vais a Azpetia y montais en una de esas viejas locomotoras, de tan corto recorrido, no seais tan ilusos como yo lo fuí, y saqueis el molesquin para hacer un sketch, desde el balconcillo........saldreis negros por la carbonilla, je,je,ahora me río, pero en su momento no fué, para mí,claro,tan divertido.....cosas de la ingenuidad y de dejarse llevar por la ilusión de perpetuar algo de aquello, de aquel navegar por las vías de antiguos caballos de hierro.
Tuve la suerte de que alguien de aquí que vive hace muchísimos años en Barna, se encaprichase de ella, su padre fué ferroviario, y hoy la tiene en su casa, en algún sitio colgada.
Un abrazo a tod@s.

Hola Enrique, no en vano has hecho tan famoso tu uso de rojo óxido, y más allá que hayas cambiado de estilo, estas historias bien valieron la acuarela
ResponderEliminarun abrazo
fernando
Esta sí que me ha sorprendido, Enrique... me encanta el tema y me encanta como la has pintado, dejando que el rojo óxido disfrute y se luzca en todo su esplendor... no dejes de pintar de vez en cuando cosas así, aunque solo sea para tu disfrute!!
ResponderEliminarUn fuertísimo abrazo
Gracias, Fernando,te mando un muy fuerte abrazo.
ResponderEliminarTus ánimos Ramón son para mí acicate para seguir pintando. Gracias.
Otro enorme abrazo para tí.
A old train.
ResponderEliminarNostalgie !!!!
Where is the time ??????
A lot of accecoires.
Let us dream !!!!!!
Great work enrique !!!
jan :)
Thanks, Jan, this is really History....
ResponderEliminarAbrazos,
Hola Enrique, es una auténtica gozada contemplar esa vieja locomotora parada frente a las puertas de la estación. Me ha recordado mucho mis paseos por la de Aranjuez, donde aún se puede ver alguna de estas abandonada, (aunque no tan antigua), en una vía muerta. Esta es una acuarela invita a evocar. ¡que acierto los colores!. Es una maravilla, me encanta.
ResponderEliminarUn abrazo
Pues a mi me gustan, tanto la elección como el resultado. Está genial. Saludos desde el sur.
ResponderEliminarEnrique
ResponderEliminarMaravillosa!!!! y un teme precioso!!!
Enhorabuena!!
Un fuerte abrazo!!!
jk
Carmen, gracias por tu comentario, compartimos muchos de nuestros gustos, por lo que veo.
ResponderEliminarUn beso.
José, gracias. Tengo que preparar algo dedicado a tí, dame tiempo
Un abrazo norteño.
Juankar....¡¡Pelota!! je,je,je.
Abrazos.
Me encanta el óxido del hierro despues barnizado con goma laca, una de mis aficiones la ecultura.
ResponderEliminarPeine de los vientos, con ese óxido penetrante cuando le pegan los ultimos rayos del sol en la tarde, es unico.Puedes ver la entrada más antigua sobre el peine de los vientos en mi blog.
Por cierto el regalo del árbol de la amistad, puedes retirarlo cuando gustes amigo.
abrazos
Gracias, Paco, paso a ver esa entrada, y por supuesto que recojo el árbol de la amistad, de tu amistad, con mucho placer.
ResponderEliminarPuede que un día nos veamos por Donosti, estaría bien tomarnos algo,eh?
Un abrazo.
Me encantan los cacharros oxidados y perdidos de la mano de Dios. Y si encima son antiguallas y vehículos antiguos mucho mejor. Fantástica la acuarela Siete.
ResponderEliminarFabuloso, Enrique. Sobran palabras para describir el resultado de esa locomotora. Un abrazo.
ResponderEliminarPepe Ros
Mi buen amigo Enrique: Esa locomotora, sencillamente, genial. Sobran las palabras para poder describir lo que tan magistralmente has interpretado. ¡¡Enhorabuena!!. Un abrazo.
ResponderEliminarPepe Ros.