| LAS ETERNAS MARGARITAS. |
No es un tema que aborde habitualmente, al igual que los bodegones, pero de vez en cuando siento necesidad de ello, bien porque haciendo fotografías, veo una que me llama poderosamente la atención, bien porque algo en el camino me ha hecho detenerme y hacer un boceto, quizá para retener esa imagen por un tiempo más largo. Hablo de las flores, en la calle, en la maceta, en los jardines, en el campo, silvestres, de invernadero, de balcón....siempre hay alguna, ó grupo de algunas que me dejan pegado por su belleza, su simplicidad, su armonía de luz y color...
Y en esta ocasión me quedé prendado de esas margaritas, las de toda la vida, que ni huelen (Bueno, sí tienen un ligero aroma, pero no llenan de él los ambientes) ni son espectaculares, simplemente son éso, margaritas, y sin embargo siempre nos llenan la vista, quizá precisamente por su sencillez, por éso sobreviven y se muestran por doquier..
Como el tema de hoy podría decir, me he decidido por "Sobreviviré", de Mónica Naranjo, para ambientar este nuevo motivo..
Un abrazo a tod@s.
P.D. Me atrevo a subir este ensayo que escribí hace ya un tiempo, a propósito del tema pintado:
P.D. Me atrevo a subir este ensayo que escribí hace ya un tiempo, a propósito del tema pintado:
“ERAN MUCHAS Y ERAN NADA…………….”
"Eran
muchas y eran nada
eran una y lo eran todo,
eran blancas margaritas,
hechas un racimo,
con sus pies en el agua,
para sobrevivir unos días
al transplante de morada,
pero cómo alegraban la casa,
que delicia para la mirada,
con su blanco delicado,
y un pequeño toque amarillo
para darle un pequeño guiño
de color, a ese ramo que formaban.
Eran muchas y eran nada,
tan sencillas que apenas
nadie las miraba,
eran una y lo eran todo
porque alguien había
que las admiraba, y en un jarrón,
muy hermoso las juntó
y juntas todas las pintó,
y de ese modo consiguió
que todo el mundo las admirara.
Eran muchas y eran nada..."
eran una y lo eran todo,
eran blancas margaritas,
hechas un racimo,
con sus pies en el agua,
para sobrevivir unos días
al transplante de morada,
pero cómo alegraban la casa,
que delicia para la mirada,
con su blanco delicado,
y un pequeño toque amarillo
para darle un pequeño guiño
de color, a ese ramo que formaban.
Eran muchas y eran nada,
tan sencillas que apenas
nadie las miraba,
eran una y lo eran todo
porque alguien había
que las admiraba, y en un jarrón,
muy hermoso las juntó
y juntas todas las pintó,
y de ese modo consiguió
que todo el mundo las admirara.
Eran muchas y eran nada..."
ENRIQUE
OCHOTORENA.
