Después de vaciarme en la anterior acuarela, de descargar toda la energía acumulada durante un tiempo, demasiado quizá, ahora necesitaba reposar un poco y para ello me hacía falta algo suave, liviano, así que me he basado en una foto del gran fotógrafo, recientemente desaparecido, LUIS ALONSO OCAÑA, a quien quiero de algún modo hacer un pequeño homenaje con esta acuarela, 54 x 74 cms., que nunca llegará a acercarse, ni de lejos, a la belleza de la fotografía de LUIS. Por tí, Luis, con todo mi afecto.
"Buscaba el reposo, el descanso, el alivio de mil tensiones por no encontrar lo que quería para poder pintarlo.
Y recordé una fotografía en la que luz y belleza una las dos se hacían, y ello se debía, a la gran visión, al gran hacer, de un amigo que se fué, fotógrafo él, amigo cercano, serio que no huraño, con detalles mil que en mi recuerdo guardo.
Así que como si pudiera él verla, comencé a pintar esta acuarela, con música suave, serena, para poder reflejar una mínima parte de la belleza que de su fotografía emana.
El agua lenta camina protegida por ambas orillas, los árboles ya sin hojas, preludio de un otoño que comienza, nos muestran sus desnudas ramas, y un sol que tibio brilla, va dorando todo aquello que sus rayos besan.
Serenidad, quietud, calma, estados que se desean en el alma, es lo que nos regala la fotografía de mi amigo LUIS ALONSO OCAÑA."
Porque no hay nada más placentero que tomarse una copa de buen vino con l@s amig@s y celebrar algo, espero que hoy paseis un gran día celebrando vuestro Santo, que las muestras de cariño sean multitudinarias, que los besos y abrazos sean la tónica de todo el día y que os sintáis querid@s como nunca. Mi regalo es esta foto de Donosti hecha por mí y la canción elegida "Evergreen" de Barbra Streisand, espero os gusten.
Quiero dedicar este trabajo a un amigo que está lejos de su tierra, que se ha aclimatado a la nueva, integrado, sería la palabra, creado allí su propia vida y a quien de vez en cuando le llegan quejíos de las raíces. Merece la pena pasearse por sus blogs, os pongo el link de uno de ellos, y a través de él podreis visitar los otros..os gustarán : http://barcelonablancoynegro.blogspot.com Va por tí, Javier, y atento a la música, pensada en la persona a quien dedico este post.
Es un tema que hacía tiempo llevaba en mi mente, desde que un día paseando por La Concha, ví aquel atardecer y, no teniendo cámara conmigo, tiré de móvil e hice una foto....a partir de ahí ha sido como una obsesión, hasta el punto de que cuando he llevado a cabo la ejecución de esta acuarela, casi me pierdo en cada detalle, vistiendo cada elemento del color propio, intentando dotar a todos y cada uno de ellos de entidad propia, intentando colocar a todos en el lugar que le correspondía en el juego de los planos, de la cercanía, de la lejanía, del plano medio. He intentado plasmar el color cálido, dorado, con que acaricia a cuanto toca el atardecer de cada día, contrastándolo con la fuerza de las sombras, enmascarar el color de la arena mojada y la que porta aún un poco de agua, con un tono más subido de color del que debía, privilegio único que me he concedido, para intentar lo que lograr quería: Un homenaje al color, un abanico de riqueza multicolor extraído de la paleta, para vestir un quizá excesivo dibujo, qué quereis, es mi debilidad, ya lo sabiais, verdad? Por éso, después de ejercicios de manchas de color, sin apenas dibujo, necesito, de vez en cuando, volver a dibujar, volver a paletas ricas, como colas de pavo real extendidas.
Y en el plano más material, el que se une a los instrumentos utilizados, decir que para ésto he utilizado un block Arches, encolado por los cuatro costados, 36 x 51 cms., grano grueso, 300 grs., pinceles Escoda, y colores: -Amarillo limón, de W&N. -Amarillo Cadmio, de Rembrandt. -Carmín de Alizarín Crimson, de Rembrandt. -Rojo óxido (Nº 378), de W&N. -Azul Ultramar Foncé, de Rembrandt......mi esencia, podría decirse. -Y mi encomienda a todos los Santos para que algo digno me saliera.
Y ésta vez el encuentro fué con Víctor Retuerto, hace unos días vino con Ana, su mujer, a Donosti y pasamos juntos unas horas magníficas, el tiempo acompañó y pudimos tomarnos alguna cervecita en su tan agradable compañía. Hacía tiempo que estaba este encuentro pendiente y por fín llegó el día, feliz para mí por haber por fín conocido en persona a Víctor, con quien tanto y tanto he compartido, a nivel personal y , por supuesto, pictórico. Mucha es la envidia, sana ,si sana puede ser la envidia, je,je, que por él siento, por saber moverse y hacerlo tan bien, en tantos certámenes de pintura al aire libre.
Tiene el verbo fácil y el trato cercano y la charla se hace en suma agradable, no hay silencios vanos. Hablamos de todo, de nosotros como personas y como pintores , de los concursos, de los jurados, de los certámenes, y el "feeling" fué mutuo desde un principio, incluso entre nuestras mujeres que en seguida conectaron. Yo tengo una visita pendiente, no sé para cuándo, pero te prometo Víctor, que iré a visitarte...y seguiremos charlando. Vaya por delante mi agradecimiento por esa visita, significó para mí mucho. ¡Gracias!
Y para acompañar esta gratísima visita, subo esta acuarela de una escena en Xaouen, Marruecos, ciudad con un encanto y misterio inigualable, la de los azules y añiles en puertas y paredes, la del té a la menta delicioso, la de los postres inimaginablemente dulces pero no empalagosos.
Hace unos días salí con la intención de pintar un lugar determinado, pero al llegar allí me encontré con que lo que era una bella vista de unos viejos caseríos a la orilla del río, se encontraban fuera de la vista: El lugar desde el que pensaba pintarlos, un puente, pequeño puente, tenía cegada la vista hacia aquellos caseríos que recordaba, por la crecida desmesurada de los árboles de los costados, lo que hace ya algún tiempo eran unos matorrales, ahora se han convertido en robustos árboles, frondosos y altos....la decepción la podeis imaginar.
Así que bastante apesadumbrado por el chasco, tomé de nuevo los bártulos y me puse en camino pensando en encontrar algo que me llamase la atención, y aproximadamente un kilómetro más adelante, río adentro, encontré un viejo caserío, del que además entonces recordé que había leído algo sobre su posible desaparición, se encuentra frente a un club de remo, y me puse a la tarea de pintarlo, con la mala suerte de que había empleado demasiado tiempo en mi búsqueda anterior y apenas tenía tiempo en la mañana, así que justamente lo dibujé y una vez encajado, tomé una foto con el móvil y me encaminé hacia mi casa. Han pasado unos días y hoy me he decidido a pintarlo, en estudio, de hay el fifty&fifty, y éste es el resultado, no es ni mucho menos algo bueno, pero es lo que hay. La música? Especialmente elegida para la ocasión.....