Es posible que no os acordeis de lo que dije en mi anterior entrada sobre Vélez Blanco, sobre aquella mañana , la del ultimo día de estancia allí. Había amanecido un día gris, húmedo y con un aire no muy fuerte, pero que contribuía a aumentar la sensación de frío. Después de pintar una acuarela, de tomarme un cortado para entrar un poco en calor, me dirigí hacia los apartamentos con la intención de , cerca de ellos, pintar algo de mi propia cosecha, de la imaginación, vamos. Con la intención de hacer algo rápido y en monocolor prácticamente, como ejercicio de rapidez, realicé este paisaje que podría ser de cualquier lugar, pero que me permitió volver a coger calor en las manos y pulso en el pincel. Cuando lo hube acabado, ya tenía ánimos para afrontar otro tema diferente, pero ya no me apetecía volver a recoger los trastos, así que inspirado en algunos de los árboles que tenía enfrente, recreé mi propio cuadro, a mi manera. De nuevo azul ultramar, Black Ivory y pelín de carmín para calentar un poco el primer término. Aunque no me desagradaba el resultado, al final me dió pena no haberle echado valor y hacer un tema del lugar, pero ya estaba cansado físicamente, así que ésto fué lo último que pinte en Vélez Blanco....en aquellas jornadas.
Creo que debería haberlo hecho antes, pero aún estoy flotando como en una nube por la selección para Shanghai, espero que me comprendais. Lo que quería decir, es , en primer lugar, que sin la fantástica entrada en su día , de Nicholas Simmons, anunciando esta Biennal, quizá no estaría hoy celebrando lo de Shanghai, por ello......¡Gracias amigo Nick! Subo tu entrada como testimonio. Y subo también la obra de Juankar Cardesín que ha merecido estar en la Expo de Shanghai, obra que me parece sublime,como toda la de Juankar. Sí, es cierto como él bien dice, que hemos compartido numerosas exposiciones, lo haremos una vez más en el mes de junio en el Palacio Barrena, de Ordizia (Un placer nuevamente, Juankar) y si algo hay que destacar de este pintor es su humildad, su incansable labor en todos los terrenos de la pintura, cualquier medio le es útil, no se le resiste nada, es un todoterreno, que además dibuja como un genio y desdibuja como nadie. A Javier Oña, le conocí hace un par de años , aproximadamente, en un foro de Acuarela, aunque no personalmente. Su obra es muy buena,la figura no tiene secretos para él, pero es que también domina cualquier otro tema, y por supuesto tiene merecido estar en Shanghai, ya lo creo, lástima que no tenga foto de la obra elegida. Y por supuesto debo hablar, aunque lo haya hecho Cardesín, de Nono, de Bilbao, que ha subido a su blog una entrada fabulosa, con cantidad de información sobre esta I Biennal, si pinchais sobre su nombre, la vereis. Nono además de buena,muy buena acuarelista, ha hecho un buen reportaje.
Esta mañana he recibido una de las sorpresas y alegrías más grandes:
He sido, entre otros 299 más, seleccionado para participar en la
Exposicion de la I Bienal Internacional de Shanghai.
No lo esperaba, por cuanto el nº de obras presentadas ha sido enorme, por lo que esta selección es un espaldarazo, un acicate para seguir pintando, haciéndolo lo mejor posible, cada día más, a poder ser. Quiero dedicar y compartir esta alegría con tod@s cuant@s me seguís, me animais y formais parte, de algún modo, de mi pintura, con vuestras opiniones y vuestro calor humano.
Esta es la obra presentada y seleccionada, "Montblanc desde el Campanario", acuarela sobre papel Arches, 300 grms. grano grueso, 46 x 61 cm.
En una mañana fría , gris, amenazante de lluvia, me encaminé con todos los trastos de pintar hacia una balconada que ofrece una magnífica vista hacia el convento/iglesia de San Luis y más atrás La Muela, impresionante masa rocosa que domina una parte del valle de la comarca de los Vélez. Amedrentado por la falta de luz y por lo tanto de sombra, por el aspecto "plano" que ofrecía el paisaje, pasé a siluetear lo que luego dirigiría mi acuarela, y una vez hecho, comencé a manchar rápido, todo lo rápido que la humedad ambiental me permitía, porque el aire era frío y además acompañado de un alto grado húmedo. Lo que podría haber sido un trabajo de 40' se convirtió en una labor de hora y media, tras la cual estaba helado, un principio de catarro llevaba rato asomando a mi nariz y aquello, la acuarela, tardaba mucho en secarse para mi desesperación. En un momento determinado, y ya cansado, dí el cuadro por terminado y me dirigí a un bar cercano a tomarme un cortado bien caliente que templase mi interior, y algo también mis manos: no me gusta trabajar con guantes, ni aún con los llamados de "dedos cortados", siempre he pensado que "Gato con guantes no caza", así que tenía los dedos como témpanos, y la nariz, continuamente llorando. Recogí los bártulos (Tarea de lo más ingrata , al menos para mí, cuando de intentar pintar algo más se trata) y caminando, caminando, llegué cerca del Hotel /Apartamento en que me alojaba, y busqué un lugar en que pintar, esta vez no iba a devanarme los sesos en buscar otro rincón que me inspirase, demasiado helado estaba, iba a pintar de memoria, tema libre, dije,y si me aburría ó el frío me asediaba de nuevo, entraría en el Hotel y me calentaría de nuevo. Lo que subo es lo que pinté "en el primer tiempo", y tras el descanso y el café, pinté la segunda parte, la de tema libre, que en la próxima entrada subiré.
De unas jornadas de climatología incierta salieron unas acuarelas, muchas de ellas, de calidez e intención manifiestas, otras de potencia en color dispuesta, otras de atrevimiento, de creatividad selectas, las más , de corazón puestas en todas ellas. Ni el frío ni el calor, que lo hizo, supusieron obstáculos para nuestra pintura, cómo iba a serlo si llevamos dentro de nuestro corazón el amor por la acuarela, Señora de las paletas, guía de los pinceles, Ama y Dueña de nuestros sentimientos, a veces serios, contundentes, las más de las veces dulces y suaves, crisol de colores de nuestros adentros emergentes. Y qué decir del entorno, envoltura de cálidos colores, prendidos de los almendros, repletos de flores,llamando a pintarlos, a inmortalizar sus dones. Por no hablar de la gente, pobladora de Los Vélez, en este caso Blanco, amalgama de sentimientos y afectos, quizá hasta de amores, porque si hablamos de AMISTAD, esa palabra y su contenido, es un cofre revestido de bellos colores guardando un tesoro inmensamente rico en afectos, cariños y pulcros amores. Estuvimos en Almería, en Vélez Blanco....sí señores.
Un abrazo muy fuerte a tod@s.
P.D. Subo también unas fotos de una copa de rica cerveza, y de uno de los postres que nos sirvieron aquel día.... que me parecieron simpáticas.
Bueno, ya estoy aquí, con un paréntesis de casi tres días por culpa de un fallo en el servicio de ADSL, que esta tarde me han solucionado. Y dicho ésto, de lo que ya no me acuerdo, quiero deciros que he hecho un viaje a uno de los lugares más bellos de Andalucía, Vélez Blanco, al norte de Almería, cerquita de Murcia, flanqueado por la Sierra María, con inmensos espacios llenos de almendros....en flor. Delicioso paisaje, tiempo revueltillo, de todo tuvimos, nublado, aire ventoso, sol fuerte, tiempo húmedo, apagones de los de dejar a oscuras el pueblo, y del lado humano, encuentros plenos de afecto, calor humano, coincidencias con amigos de la red, a alguno lo conocí por primera vez, ausencia de algún otro, al que perdono, porque sé de su timidez y su dificultad de acercarse debido al lavuro y al más próximo entorno....pena sentí, pero lo comprendo. Debo confesar que mi lado animal me empujaba a estar de contínuo con una oreja atenta al mínimo ruido a mi alrededor por si se tratara de los pasos del ausente. No fué así. Por lo tanto me dediqué a pintar, que es a lo que fuí, y a estrechar lazos anteriores de AMISTAD. Entre los amigos que volví a ver está Juan Valdivia, Vocal por Jaén de la Agrupación de Acuarelistas de Andalucía, a la cual ambos pertenecemos, nos hicimos un par de fotos, lo reconocereis porque estamos sentados a la mesa, a la hora de comer. Y otro encuentro, esta vez con alguien a quien sólo conocía de la red, del blog, fué con Antonio Verdú, murciano, pintor y una gran persona, que me reconoció casi al instante y se presentó, fué éste un momento de emoción, para que luego hablen de la red y sus "noamistades". Con Antonio nos hicimos la foto junto a uno de mis cuadros pintados en la mañana del viernes. Se quedó un buen rato, pero luego debía seguir camino hacia su casa y ya se hacía de noche. También conocí a Pepe Ros, vocal de la Agrupación por Almería, en cuya ermita/sala de exposiciones presentamos lo pintado durante el día, anfitrión con una amabilidad y una paciencia indescriptibles, que nos hizo a todos muy fácil colgar las obras, con todo tipo de facilidades. Comimos en el Pinar del Rey, invitados por el Ayuntamiento de Vélez Blanco, platos típicos de la zona, gachas, migas, masa, y embutidos mil, todo preparado y servido por alumn@s de la escuela de Hostelería de Vélez Rubio. Una auténtica gozada y una tripa demasiado llena. Si la mañana del sábado comenzó fría y ventosa (Me tiró el caballete tres veces, el agua, etc.) para las once de la mañana ya salió el sol y fué una maravilla de día, hasta el punto de que pudimos tomarnos algo sentados al aire libre, con la sensación de estar en unas vacaciones de lujo: el lugar es maravilloso. Pinté el Convento de San Luis, El Castillo de los Vélez, La Muela, y algunos temas totalmente libres, y disfruté con todos ellos, aunque hubiera resultados desiguales. Pero lo que me llevo en el alma es el cariño demostrado por tod@s, algunos en especial, pero no voy a dar nombres, no sería justo, aunque éso sí, la sensación del abrazo fuerte, cálido, de much@s de los allí presentes, es algo que me he traído en la caja de mis tesoros, que guardo celosamente en mi corazón. Iré subiendo las fotos,poco a poco, para no ofrecer todo de una vez y agobiaros. Hoy concretamente subo las fotos de los amigos, una vista del castillo al atardecer y otra desde mi habitación, del amanecer, con unos naranjas y rojos espectaculares, y también os subo una acuarela del la torre del Convento de San Luis y otra con el Castillo al fondo. Por cierto....vendí una de mis acuarelas, de las que subo hoy, tuve esa gran suerte, porque fué la única que se vendió.