A veces una intensa necesidad de afecto y cariño nos lleva por extraños derroteros y caminos, por sendas en las que indefectiblemente resbalamos obteniendo únicamente rasguños en el corazón y sentimientos dañinos. A veces, muchas veces, nuestro yo exterior se desdobla del interior, cada uno va por su lado y mientras internamente amamos y sufrimos, exteriormente guerreamos, peleamos, nos hacemos los fuertes para esconder esas emociones que nos hacen humanos.
A veces, demasiadas veces, perdemos la cordura, extraño mecanismo de nuestro cerebro, que no acepta no haber llegado a obtener de quien queremos una mínima caricia, aunque fuera con mesura.
A veces, tan sólo a veces, nuestros dos Yo se dan la mano para caminar juntos y hacer frente a tanta desventura acumulada en un largo caminar por la senda, por la espesura de la vida.
A veces tan sólo nos bastaría con abrir los ojos del corazón, y observar con atención, cuanto nos dicta la razón, y sólo así obtendremos un pizca de sensatez, la suficiente para saber, que aunque una batalla hayamos podido perder hay una guerra por ganar, la de los latidos de nuestro corazón, al compás de la razón.
Nunca he podido leer El Quijote entero, lo confieso, siempre se me ha hecho cuesta arriba leer y fagocitar tantas y tantas líneas, y sin embargo, cuando en algún momento en mis manos ha caido algún capítulo suelto de las andanzas de este pobre loco, como nadie en el mundo idealista, he de decir que cuando menos me ha hecho volar sobre la realidad, ver el mundo dede arriba, desde otra perspectiva. Pobre Alonso Quijano, qué miseria de vida la suya verdadera, porque la otra, la interior, ésa era dueña de una imensa fortuna, aquella que le proporcionaba alejarse del mundo real para vivir su propia aventura, su amor por aquella inalcanzable doncella, su pasión por Dulcínea....hermosa locura que le llevó a no poder quitársela de la cabeza.
Es lo que represento en esta acuarela, Alonso Quijano huraño, enfadado, por no poder ni siquiera rozar una de sus dulces manos a su amada Dulcinea.
Un abrazo a tod@s.
P.D. Es que hay sangre manchega en mis venas, y éso siempre marca.

