
Sí, hace ya unos años, en una de las salidas que cada año se efectúan en el mes de mayo dentro de las actividades de la Agrupación de Acuarelistas Vascos, a la que pertenezco,entre otras, fuímos a pintar a Albarracín, preciosa población perteneciente a Teruel, que como suele decirse, en plan de broma, también existe. El yeso rojo es el dominante en toda su construcción , por lo que el pueblo adquiere un aspecto peculiar, sobre todo en verano, en que las sombras del mediodía son fuertes y los contrastes impactantes; aquellos lugares que se rodean de arboleda, ó cuando menos de frutales son francamente espectaculares. Si bien sus calles pueden resultar algo incómodas por su adoquinado, le confieren ese carácter de pueblo medieval, muy bien cuidado para conservar su origen, en casas y solados.
Allí fué la primera vez que vendí un cuadro pintando al aire libre: pasó una señora que iba de turismo, se acercó a ver lo que había empezado a pintar, apenas medio cuadro y me preguntó si tenía más cosas, justo me había dado tiempo a hacer una cosa rápida a la mañana, pues había llovido, y en un claro aproveché para hacer algo, el caso es que le gustó a la Señora y hoy está en Zaragoza, en alguna casa, ni siquiera me dió tiempo a reacionar para hacerle una foto, de lo inesperado del suceso. Aquel día tuvimos suerte, otro compañero vendió tres apuntes pequeños, y como de nuevo se pusiera a llover en la tarde, tuvimos que recoger los trastos con bastante prisa y refugiarnos en lo que teníamos más cerca, una Iglesia, en la que entramos y para nuestra sorpresa y regocijo, nos encontramos con un concierto de piano, a manos de un pianista cubano, que interpretaba música de Manuel de Lekuona.....una auténtica delicia, un regalo compensatorio por el mal tiempo.
He de volver a Albarracín, me quedó muy buen recuerdo, es un lugar especial. Por cierto, le he añadido música medieval, creo que le va muy bien al tema.
Un abrazo a tod@s.
