Siempre me ha gustado el olor de la tierra mojada, cuando llueve después de un día de calor, incluso ese olor que sube desde el asfalto, evaporando el calor acumulado en las horas anteriores. Es como si se liberara de una prisión incómoda para volver a la libertad, al aire.... Caminar por las calles de la ciudad, después de una lluvia de éstas es como pasear entre invisibles nubes de vapor, que tan sólo detectamos por la humedad y el olor característico del que hablaba, esperanza de recuperación de un aire más limpio, más puro que respirar durante la jornada.
Para esta acuarela elegí los colores amarillo limón, amarillo cadmio, azul ultramar y el Ivory black.
En cada parcela de la misma elegí, probando, una ú otra mezccla, hasta conseguir los amarillos verdosos que más me gustaban por apropiados a cada zona, y por supuesto, el fondo está hecho húmedo sobre húmedo. hasta casi llegar al primer plano. El resto con suaves pasadas de tonos más intensos, y pequeñas pinceladas para acentuar tonos.
No tiene nada, quizá la soledad, intensificada por el único personaje en escena, como esperando para cruzar a la otra acera, pero me gustó como quedó, no sé a vosotros, pero me la quedé para mí y me gusta alguna vez contemplarla.
Un abrazo a tod@s.

