Aunque ya he subido dos temas de carpas con anterioridad, hoy no me resisto a subir este otro, para mí con más autoridad. Quiero además dedicárselo a un buen amigo andaluz, que domina la fotografía,sublima los poemas y adora el azul.
Este cuadro tiene historia pero no para fardar, lo que ocurre es que estuvo en una Expo Internacional y hoy está en un Museo, el de la Acuarela de Llancá. Es este un tema muy pintado por aquí y yo estaba cansado de la misma vista y cambiarla decidí. Decidí un buen día que las carpas se movían, nunca las encontraba igual, cuando cada nuevo día, iba a la playa y sus formas no eran las mismas ya. Sucede que son toldos para vestirse y desvestirse y la ropa guardar, y cada día se ocupan tolderos de abrirlas y cuando acaba el día cerrar. Como son de lona, los pliegues varían, y hoy tienen cintura de avispa, mañana mollar, pero tienen siempre vida, me gusta verlas cambiar.
Así que decidí pintarlas de cintura para abajo, para mostrar un enfoque distinto y resultó un tema muy majo que le gustó al público. Tiene miga pintar telas, que además tienen pliegues, que a su vez tienen luces y sombras, y unas van arriba y otras abajo. Comienzo encajando el dibujo, insinúo las franjas que irán de azul, y acabado el dibujo me pongo a pintar las sombras de cada pliegue, al norte y al sur. Utilizo una mezcla de rojo óxido y un poco de azul, muy diluido, que no marque mucho y trazo las sombras, procurando que predomine el óxido, al fín y al cabo, la arena se refleja en todo y el blanco torna cálido, casi anaranjado (muy sutil, éso sí) Y ya comienzo a teñir de azul, amigo andaluz, nuestro azul ultramar, ése que tanto nos gusta a tí y a mí. Utilizando el azul casi sin diluir se consigue un efecto de impacto, por contraste con el blanco sutil. cuando he acabado doy los últimos toques a las carpas que no se acaban de vestir, les falta movimiento y el quid está aquí. Si quiero verlas bien, con vida, con movimiento, mezclo carmín de alizarín con azul ultramar, y allí donde está el pliegue lo inserto, vereis que enseguida se os viene el cuadro encima, las telas tienen movimiento... Y para finalizar, pinto la arena, amarillo Nápoles en primera pasada, aún húmedo, sobre él rojo óxido diluido pero con poca carga de agua en el pincel, unos trazos allí y otros aquí, unas texturas, tres ó cuatro holladas de pisadas y ya tenemos una nueva criatura.
No sé si lo he expresado bien, si lo habreis entendido, pero como comprendereis, poco ya importa por que de la obra me he desprendido. Ahora ocupa un lugar al que acude la gente, para fuera de su ciudad natal, contemplarla con deleite. Es que allí no se ven estas carpas sin gente, y les hace gracia el azul, como a mi amigo onubense.
Espero que hayais disfrutado. Abrazos a tod@s.
