Esta es otra versión, más grande, de una acuarela que subí ya hace un tiempo, aunque quizá en esta la sensación de luz y calor sea más intensa que en aquella. Así y todo me quedo con la primera, era más "cool" (Jo, qué pijo me ha vuelto la ausencia, no?) Corresponde a la estancia en tierras gallegas con motivo del Simposio del que ya os hablé hace muy poco, y que coincidió con el año Xacobeo,y son las dunas de la playa de Portosín, lugar con una arena finísima y un agua tan transparente como fríaaaaaa!
Durante los cuatro días del Simposio, descubrimos algo que no entraba en nuestros planes: durante la visita al interior de la Catedral, y realizado todo el ritual que ya todos conoceis, subir a tocar con la frente al Santo, bajar al Pórtico de la Gloria...y dado que afuera llovía no demasiado, pero sí lo suficiente para coger una buena mojadura, en un momento determinado vimos una puerta entreabierta, luz y a un costado un cartel que decía "Subida a los tejados de la Catedral: xxx €" y ni cortos ni perezosos, previo pago de la cantidad estipulada comenzamos la ascensión.
No voy a negar que fué un tanto penosa la subida, una escalera de caracol, estrecha, da al final la impresión de haber escalado el Everest, pero en esta ocasión también el final mereció la pena: los tejados de la catedral están formados por losas de piedra en un plano con muy poca inclinación con lo que el caminar sobre ellas no encierra ningún peligro, y escuchar de boca del joven novicio que nos hizo de guía las historias sobre cómo se formó la Catedral era muy interesante. Yo no tenía ni idea de que la Catedral la conforman diversos edificios que en su día fueron ermitas, ó conventos, que fueron anexionándose hasta conformar lo que hoy conocemos como esa maravilla que por muchas veces que vayas, siempre impresiona. Las vistas sobre las Plazas de Platerias, de La Quintana ó del Obradoiro, son espectaculares, se pueden fotografiar unos "picados" preciosos, sobre todo si pillamos el sol y en su posición adecuada.
Entre las anécdotas que nos contó el novicio, hay una que yo también desconocía: existe en el tejado una urna de piedra abierta por arriba, que es en la que originalmente se quemaban los harapos de los peregrinos, que previamente se habían hecho con ropas limpias en el mercadillo de la Plaza del Obradoiro, éso nos hizo ver que la quema en Fisterra es más reciente.
El paso de los peregrinos para quemar sus pertenencias y su estancia posterior en la Misa ofrecida a su llegada, hacía que el Templo se impregnase de una mezcla de olores no muy agradable precisamente, hay que tener en cuenta que los pocos albergues existentes hace la tira de años, no ayudaba al aseo personal de los peregrinos, y de ahí que surgiese la necesidad de algo que hiciera un poco respirable el aire en el Templo, y surgió el Botafumeiro; quien no haya tenido la oportunidad de ver ese enorme aparato en movimiento no sabe lo que es la emoción: lo mueven entre siete hombres y en su balanceo casi alcanza el techo de un lado a otro de la nave principal....¡¡¡IMPRESIONANTE!!!
Bien, siguiendo con las anécdotas, el novicio nos hizo ver en el suelo, algunas marcas sobre las losas, rectangulares, que nos dijo correspondían a las marcas de lo que en su día fueron gallineros, cochiqueras, y hasta un pequeño huerto propiedad del sastre del Santo (De cuando en cuando había que hacer una nueva casulla...) y nos contó que en determinado día, una gallina muy díscola ella, escapó del gallinero, con la mala suerte de dar con un roto en uno de los rosetones, que, casualmente daba encima del altar mayor...en el que casualmente estaba oficiando Misa el Sr. Obispo.....sí, éso mismo que estais pensando, la gallinita, pobre ella, entró por el roto, y cayó desde aquella altura armando un revuelo como el que os podeis imaginar, provocando la ira del Obispo que mandó a hacer gárgaras al hasta entonces sastre del Santo.
A mí me entraba la risa cada vez que imaginaba la escena, y el novicio me miraba como diciendo: "A éste le ha dado la risa floja".
Os recomiendo este pequeño paseo por los tejados, es algo distinto y fuente de buenos temas para fotografiar.
Un fuerte abrazo a tod@s.

Enhorabuena Enrique por este fenomenal trabajo que nos muestras. Veo complacido tus destellos de ánimo en este espacio que nos brindas con tanto esmero.
ResponderEliminarUn placer visitarte.
Cálido abrazo
Magnifico trabajo.
ResponderEliminarLo mejor de las buenas acuarelas es cuando parecen fáciles de ejecutar, cosa que es automáticamente desmentida cuando te pones delante de los colores y el vaso de agua.
Pero tu maestría es grande, y muy buena en el detalle.
Un saludo.
Hola Enrique, parece mentira que tenga que aprender cosas tan interesantes sobre la catedral, desde San Sebastian, aún no he subido a los tejados ed la catedral, como la tienes al lado siempre piensas que tendrás oportunidad un día ed estos y lo dejas, y al final nunca vas, tampoco subí a la torre de Hercules.!
ResponderEliminarLa acuarela muy beuna como siempre , hace poco que estuve en Portosín, es un bonito lugar,
Cuidate, un fuerte abrazo.
Como siempre, me impresionan un montón tus "verdes" porque muchos ni siquiera son verdes. Me refiero a los típicos matojos de duna, a los que has dado distintas tonalidades y colores...Impresionantes.
ResponderEliminar¡Hola Enrique!, que buena anécdota. Lo cuentas tan bien que hasta he visto a la gallina armando el revuelo en la catedral. Me encanta verte tan animoso. La acuarela es limpia, transparente... ¡preciosa!
ResponderEliminarUn beso
Enrique, a very beautiful and warm painting- I agree with Manolo. You make it look easy, but it's not. The story is very funny, but the translation program does not capture it exactly right. You have a wonderful blog, my friend.
ResponderEliminarAdmirando una vez más el arte qyue nos compartes, la belleza de las acuarelas y los paisajes que nos muestras
ResponderEliminarUn abrazo con mis mejores deseos Enrique
Stella
Enrique, fantástica la acuarela!! y gracias por poner la foto en ese tamaño, se pueden apreciar todos los detalles!! La anécdota muy buena también, pobre gallina, supongo que acabó en algún puchero, jejeje... aunque, de verdad, lo mejor es verte tan animado!!!
ResponderEliminarUn fortísimo abrazo
Its great to see how a mundane scene can be transformed into such a beautiful painting.
ResponderEliminarBest Regards,
Prabal
Espectacular esa duna Enrique. La aren blanca se mete hasta en los zapatos. Saludos
ResponderEliminaramigo, exelente trabajo... sos completo, ya lo die, y no me canso de decirlo... eso es Arte.. es un gran Don!!!
ResponderEliminarPero cuánto me he reído con la gallina...
ResponderEliminar(Siempre disfruto mucho con tus historias, bueno, y con tus acuarelas, que no te quepa duda)
Te deseo un fantástico fin de semana.
Un fuerte abrazo
Radiante de luz, que bueno ver esto, mas que un destello, alegron por verlo y leerlo.
ResponderEliminarMe encanta este remanso de paz que se proyecta en esta bella acuarela. Ese color que le has puesto a la mar, a mí me encanta y seguramente debía ser ese el color cuando lo pintaste. No es facil acertar con el color del momento. Cambia constantemente y más en el Atlántico. Es lo que más me llama la atención.
ResponderEliminarUn abrazo, joshemari
Una preciosa intensidad de luz
ResponderEliminarSaludos!!!!!!!
Enrique, es un placer ver como tu blog empieza a coger el ritmo al que estamos acostumbrados.
ResponderEliminar¡¡Buena señal!! y que me alegra mucho.
La acuarela, de maestro! como todo lo que subes.
Un fuerte abrazo!!
wonderfull !!!!!!!!
ResponderEliminarjan :)
An expert watercolor Enrique, bravo. I will try to write you tomorrow, it has been a busy week. abrazos!
ResponderEliminarDe nuevo aquí admirando cada acuarela que nos dejas y esperando que pronto estés a diario y con todas tus fuerzas
ResponderEliminarUn grandisimo abrazo con cariño
Stella
Enrique, querido amigo, se te extraña y mucho, ojalá y vuelvas pronto con animos renovados
ResponderEliminarUn abrazo cálido y mucho cariño
Stella
Fabulous piece of work! Soft, silky sand and the beautiful blue water; one can almost smell the clean air! Great work!
ResponderEliminarQué arte tiene,le fluye el torrente no hay que negarlo, me dio gusto topar mi senda con la suya, volveré.
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